miércoles, 19 de agosto de 2009

La discoteca

El autor de este blog debe ser un ganador total, un tipo que lo tiene clarísimo y va por la vida sacando chicas hasta de debajo de las piedras.

Y un huevo.

Soy una persona como tu. Una persona que en muchas ocasiones gane, pero en otras se cagaron en las patas ante la mujer de sus sueños. Una persona que a veces no tuvo el arrojo suficiente y vio como otro, en sus narices y sin hacer demasiados meritos, como los castizos decimos, les “soplaba la dama”.

Un día buscando ese centro de gravedad permanente, con idea de no variar lo que ahora pienso de las cosas y de la gente, quise analizar los resultados de mis propias experiencias y las de otras personas, sacando conclusiones válidas. He de decir que un articulo escrito por un amigo mío al que todos llamamos cariñosamente “Rojas” conocido en este país por poseer la mejor pluma del periodismo nacional, me llevo a reflexionar seriamente en la idea de crear este blog. El artículo en cuestión relataba las peripecias del hombre Vasco para conseguir lo que vulgarmente llamamos “echar un polvo”, ”mojar el churro”, “echar un casquete”… El artículo era de partirse el orto e ingresar en Cruces de parada cardiorrespiratoria como consecuencia del descojone. Pero para que engañarnos, el articulo desbordaba machismo por los cuatros costados.

Tiene que ser algo más simple que todo aquello, por eso si existe un lugar por excelencia donde encontrar mujeres en cantidad es un viernes a la noche en cualquier bar, discoteca o guateque. Si… Ya se… hoy en día la denominación aplicada al susodicho recinto con apenas luz, música a todo trapo, mujeres por doquier vestidas para matar y hombres en busca de ellas de manera desenfrenada, puede variar.

El hecho de que, tal y como mencionaba en líneas anteriores, sea lugar por excelencia para encontrar mujeres en cantidad, hace presuponer que también es el lugar perfecto para ganarnos una.

ERROR!!!!! Achtung!!!!!

Llega el viernes noche y empezamos con los preparativos. Una cuidadosa selección del calzado, una buena ducha, un buen afeitado, algunas prácticas de miradas matadoras frente al espejo, una dosis de desodorante, en fin… Toda la rutina previa a una exitosa noche de conquista que pondrá fin a nuestras solitarias penas. Porque para ser sinceros…. Nos mentimos a nosotros mismos cuando decimos que vamos en busca de sexo. Si la idea fuera solamente la de tener sexo, por menos dinero te ahorras la entrada de la discoteca y algún trago para la mujer afortunada con nuestra elección, podríamos ir a otro lado y tenerlo sin necesidad de hablar sobre estudios, trabajo y según la chica escogida, conciertos de violín, cocina china, tribus amazónicas, etc.

En realidad buscamos una mujer de la cual obtener algo más que sexo. Lo gracioso de todo esto, es que mientras nosotros desplegamos todo nuestro potencial seductor, hay otros doscientos tipos (numero variable en función del aforo del local) que están haciendo el mismo ritual en sus respectivos baños con la idea de seducir a la misma chica. Ahí es donde algunos responden “pero también hay doscientas chicas”. Eso es verdad, pero también es verdad que ellas piensan que pueden elegir entre esos doscientos tipos porque todos ellos se prepararon para levantársela “a ella” y van a intentarlo. Es mas, si la chica esta de cinco puntos para arriba, según atraviese la puerta de entrada va a ser asaltada por decenas de entupidas frases cada cual mas ingeniosa que la anterior. Por no hablar de las entupidas sonrisas que emiten los que las atacan en la barra, tomándolas como si fueran un juego que están compartiendo con sus amigos.

Ahora muchos entenderán que las mujeres, además de agrandar el ego, se molesten y actúen de una manera extremadamente selectiva. Por eso en la discoteca, si queremos ganar, tendremos que espabilar y agudizar el ingenio hasta el punto de atacar con algo distinto al resto. Con una frase que nos diferencia de los otros ciento noventa y nueve. Es importante saber que todas esas mujeres suponen que cada uno que se les acerca a decir lo que sea, lo que busca realmente es ensartarlas como si de un pollo se tratara. Ósea que cuando digamos “Tu cara me suena”, “Te he visto antes”,” ¿Tienes sed?” lo que en realidad ella va a decodificar es “Me gustas y quiero echarte un polvo”.

Esto no seria tan preocupante si no fuera por que la oferta para ellas es tan grande y que siempre detrás de nosotros puede aparecer otro con más facha que nosotros, u otro que ellas tengan fichado de otro día y les guste, algún conocido que saben que esa noche estará por allí, etc.

A todo esto hay que sumarle la media hora perdida ensayando caritas frente al espejo, ya que para que nos llegue a escuchar es necesario pegarse a su oreja y pegarle un grito, ya que el volumen de la música no invita a hacerlo de otra manera.

Esa misma mujer que en ese momento pasa de nosotros como de la mierda o nos trata como entupidos bajo las luces destellantes y al compás del ritmo reguetón, rodeada de decenas de chicos que buscan de ella lo mismo que nosotros y lo muestran sin ningún tipo de pudor, seria una presa totalmente accesible en otras circunstancias, en el cumpleaños de la prima o fuera de nuestra nueva compañera de facultad o trabajo.

La discoteca tiene además el agravante de que hasta el ogro mas feo se pone difícil, porque con tanto baboso a su alrededor se siente una especie de Angelina Jolie en “Lara Croft”. Esa chica normalita, con las luces de colores y el humo, da la impresión de ser una diosa que nos hará sentir unos ganadores si logramos que acepte nuestra invitación al cine. La cosa esta en que cuando nos encontramos con ella a la luz del día, sin tanto maquillaje disimulado por los efectos lumínicos y sin ropa guerrera, notemos que tiene un culo del tamaño de un transatlántico, bigote, le huele el aliento y para colmo tiene voz de pito.

En las condiciones que nos brinda la discoteca, para ganarse a la diosa de verdad que realmente buscamos, tienes que ser Brad Pitt en “Leyendas de Pasión”, cuando en cualquier otro lugar te bastaría simplemente con ser tu mismo.

martes, 18 de agosto de 2009

¿Qué es el mundo amarillo?

Seguro que te lo estarás preguntando desde que entraste en este blog. Un día tuve la oportunidad de dar con un libro que cambio radicalmente mi forma de percibir el mundo.

El mundo amarillo es una forma de ver la vida, es un aprendizaje continuo que se nutre de las lecciones que se aprenden de los momentos malos y de los buenos. Por eso la vida esta llena de amarillos, no me refiero a todos esos orientales que amenazan con invadirnos a través de sus novedosos desarrollos tecnológicos, los amarillos son esas personas que han escrito un capitulo de tu vida y que para bien o para mal se han consagrado en el recuerdo.