martes, 15 de septiembre de 2009

El miedo

¡Que bonito es todo en las películas!


Cuando el hombre y la mujer se gustan, se acercan, se miran a los ojos y se besan apasionadamente. Es como que se pueden leer mutuamente las mentes y nada les impide dar rienda suelta a los sentimientos. Tienen esa suerte, que en el momento del beso comienza a sonar una hermosa música.


Por lo general en la siguiente escena están en pelotas tirados en una cama, todo es perfecto, pero todo es mentira.


Desde que tenemos uso de razón, hemos visto decenas de escenas similares en numerosas películas, y de alguna manera eso nos condiciona. Llegamos a creer que si no nos sale como a ellos, estamos frente a lo que se podría llamar un fracaso estrepitoso.


Es importante hacer un análisis de la situación y tener en cuenta las siguientes cosas:


- La pareja de la película no se encontraba sola. A su alrededor tenían a un director, asistente, maquilladores, etc.


- El actor no tenía presión alguna, porque era la décimo sexta vez que hacia esa toma.


- La actriz no le cruzó la cara porque el guión decía que debía besarlo apasionadamente.


Para poder ganar, primero tenemos que conocer a nuestro enemigo. Saber como aprovechar tus ventajas, sus debilidades y combatir sus fortalezas. Pero lo más importante en no confundirnos de enemigo.


Normalmente cuando a lo que a conquistar a una mujer se trata, pensamos que el enemigo a derrotar es la mujer. No es así. La mujer no es el enemigo. La mujer es el objetivo, el premio. Nuestro enemigo es el miedo.


El miedo al rechazo.

El miedo al ridículo.

El miedo a mostrarnos.

El miedo a ir hacia atrás en vez de hacia delante.

El miedo a ser heridos.

El miedo al miedo.


Este último punto es en el que mas deberemos trabajar. Debemos asumir que sentir miedo es perfectamente normal. A todos nos ocurre cuando estamos a punto de dar el paso hacia la conquista de una mujer que realmente nos importa.


Es importante saber que las mujeres sienten el mismo miedo que nosotros. Muchas veces sus rechazos llegan a ser el producto de ese miedo. Nosotros podemos llegar a percibirlo como una negativa o un desplante.


Como regla no escrita de nuestra sociedad, es el hombre el que tiene que tomar la iniciativa, dar ese primer paso, la mujer espera y decide si acepta o rechaza dar comienzo a la relación. Por lo tanto, toda esa responsabilidad recae sobre nosotros, los hombres, los mismos que tenemos que hacer frente a nuestros miedos y ponerle valentía a la situación.


Ellas simplemente se limitan a decir si o no. Para decir que no, generalmente no tienen historia. Aunque ese “no”, no siempre quiere venir a decir lo que parece. ¿Porque? Porque ese “no” muchas veces es producto del miedo que ella también llegan a sentir al ser presionadas por un hombre. Si nosotros tenemos dos dedos de frente, vamos a intuir si a una mujer le interesamos aunque sea lo mas mínimo. Y de ser así, una negativa por parte de ellas no es otra cosa que una autodefensa contra su propio miedo.


Si nosotros estuviéramos en el lugar de la mujer y una persona que realmente no interesara nos revelara su amor, diríamos un “si” tan grande como la catedral de Burgos y nos fundiríamos en un interminable abrazo, tal y como sucede en las películas.


Pero esto es fácil de imaginar con nuestro cerebro masculino. Las mujeres piensan diferente. No me preguntéis como piensan, porque para saber eso hay que ser mujer.

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